No Se Puede y Se Puede Son Palabras Mágicas


9/27/2018


Por: Sherri Gragg
 
La Iglesia Metodista Old River Terrace demuestra que no existe tal cosa como “no se puede” cuando se trata de amar a los niños.
 
Desafíos y Cambios
Cuando el Rev. Greg Smith llegó a la Iglesia Metodista Unida Old River Terrace, en Channelview hace cinco años, le esperaban enormes desafíos. La iglesia estaba languideciendo con alrededor de medio millón de dólares en deudas, después de construir una escuela cristiana quince años antes de su llegada. No sólo era el hecho de que la escuela no generaba dinero, sino que, cada año que pasaba las arcas de la iglesia disminuían a medida que envejecía su congregación, lo que hacía cada vez más difícil cumplir con el pago del préstamo.
 
Y a medida que la congregación envejecía, el mundo exterior a sus puertas sufría una revolución cultural y demográfica. La antigua comunidad de obreros de Channelview experimentó un auge demográfico en la década de 1990 y dio paso a oleadas de familias latinas en la comunidad angloamericana. Poco a poco, Channelview se transformó hasta que el campo de misión justo afuera de las puertas de Old River Terrace ya no reflejaba a los fieles en los bancos.
 
Old River Terrace se enfrentó a una elección: ¿les molestarían sus nuevos vecinos o los amarían? Pero el primer asunto en la agenda de Smith fue la aplastante deuda de la iglesia y cómo sobrevivir a ella.
 
Una Cita Divina
“En un último esfuerzo, fui a la escuela al otro lado de la calle y me reuní con el administrador para ofrecerles a los estudiantes una matrícula reducida si se matriculaban en nuestra escuela”, dijo Smith. “Fue una cita divina que cambiaría para siempre no solo las vidas de los niños en la escuela, sino también a la Iglesia Metodista Unida Old River Terrace.”
 
Manuel Escalante, el director de De Zavala Elementary, le explicó a Smith cuán pobre era realmente su escuela. Con lágrimas en los ojos, le contó a Smith que los niños se apresuraban a entrar en la cafetería los lunes por la mañana para el desayuno, se veían tan hambrientos que estaba claro que no habían comido durante todo el fin de semana. Smith invitó a Escalante a que fuera a hablar con la congregación de Old River Terrace.
 
“Él vino y compartió su historia”, dijo Smith, “Luego, una mujer de alrededor de 80 años, Rittie Roeder, se acercó a mí. ‘Vamos a hacer que esto suceda’, dijo. Entonces, en el espíritu de la viuda persistente de Lucas 18, ella lo hizo.
 
El Premio a la Persistencia
La primera parada de Roeder fue en el Banco de Alimentos de Houston. Inicialmente le rechazaron y le explicaron que sólo trabajaban con organizaciones más grandes. Roeder respondió, diciendo que recogería la comida y la llevaría ella misma a la escuela. Finalmente, el Banco de alimentos cedió y le dio una caja y cinco bolsas de comida. La semana siguiente, el Banco de Alimentos de Houston encontró a Roeder en su puerta, una vez más.
“¿Me pudieran dar 10 bolsas esta semana?”, Preguntó ella.
 
La semana siguiente ella regresó, y la siguiente y la siguiente, presionando cada vez más para que los niños recibieran más comida. Eventualmente, Roeder convenció al Banco de Alimentos de Houston de que le dieran cada semana 35 bolsas de comida que se colocarían en las mochilas de los estudiantes. Old River Terrace UMC decidió que era hora de darle un nombre al ministerio- ORT Komida 4 Kids
 
Actualmente, Old River Terrace alimenta a todas las escuelas primarias en su distrito escolar. Ellos le han dado la bienvenida a una congregación de habla hispana dentro de sus instalaciones escolares y están trabajando codo a codo con ellos para satisfacer las necesidades de la comunidad. Cuando la asistente de Smith se fue, la iglesia hizo una prioridad el contratar a alguien que fuera bilingüe para que pudieran amar a sus vecinos de manera más efectiva. Old River Terrace proporciona útiles escolares a los estudiantes y maestros locales, y luego honran a los maestros con un asado de fin de año en la iglesia. Compran regalos de Navidad cada año, pero en lugar de dárselos directamente a los niños de la comunidad, se los entregan a los padres para que estos puedan darles regalos a sus hijos en Navidad.
 
Una Iglesia Transformada
“Hacemos el ministerio sin ataduras”, dijo Smith. “Nuestra congregación ha adoptado el amor incondicional. En los últimos cinco años, sus actitudes hacia sus vecinos han cambiado 180 grados. Ya nadie habla de inmigración en nuestra iglesia. Ahora aman a todos los que entran por nuestras puertas. No importa lo que estén vistiendo. No importa qué idioma hablen”.
 
El 19 de septiembre de 2018, el Superintendente de Escuelas, Greg Ollis se unió a la reunión de la Junta de Administradores honrando a Old River Terrace UMC por la forma en que han amado a los niños de su comunidad. Pero tal vez la recompensa más grande de la iglesia ha sido dada por el Director Escalante. Él informa que ahora los niños que pasan por sus puertas los lunes por la mañana son niños felices. Cada semana, corren a la oficina de su consejero para conseguir sus bolsas de comida.
 
Smith ha descubierto que hay magia en las palabras “se puede y no se puede”. Si una iglesia cree que puede satisfacer grandes necesidades, encontrarán la forma de hacerlo. “Somos una iglesia pequeña con recursos limitados”, expresó. “La gente pensaría que hay muchas cosas que no podemos hacer, pero en realidad, hay muchas cosas que sí podemos hacer. Hay recursos por todos lados que podemos utilizar. Sólo tenemos que encontrarlos”.