Iglesia de Niños: No Hay Lugar Como el Hogar


2/8/2018

Por: Sherri Gragg
 
En la primavera del 2017, Elizabeth Gallardo llegó a Houston con su esposo, Frank Acosta, para servir como pastores en Fairbanks UMC. Acosta y Gallardo ya habían servido como pastores por 8 años en Cuba, su país natal. Ahora Dios los ha llamado a una nueva etapa ministerial en Texas. Acosta, se ha convertido en el Pastor de Ministerios Hispanos de Fairbanks UMC y ha comenzado allí un servicio en Español. Gallardo, por su parte, es ahora la Pastora de Ministerios de Niños y Jóvenes.  
 
El Ministerio Hispano de Fairbanks UMC
Mientras que Acosta comenzó a establecer el nuevo servicio en Español, Gallardo direccionó su atención hacia los niños que viven alrededor de su nueva iglesia. Pronto, ella se dió cuenta que la comunidad que rodea a la iglesia es bastante diversa. El 60% de las familias que viven alrededor de la iglesia hablan Español; sin embargo, en el mismo vecindario hay otras familias inmigrantes, siendo un gran número de ellas, por ejemplo, familias Africanas. El gran número de apartamentos en este área significa que la población de la misma es densa y que hay muchos niños que necesitan escuchar del gran amor que Dios siente por ellos.
 
Pero, ¿cómo llegar a esos niños? ¿cómo podría ella romper las barreras de tantas paredes en esos apartamentos para formar relaciones con los padres de dichos niños con el fin de que los padres se sintieran cómodos en permitirle a sus hijos irse a la iglesia con un extraño?
 
Fue entonces que Gallardo vio la solución. Ya no iría a traer a los niños a la iglesia. Más bien, ella le llevaría la iglesia a los niños.
 
Iglesia de Niños para llevar
El primer paso de Gallardo fue hacer una lista de todos los complejos de apartamentos del área y visitarlos sin previo aviso para averiguar si tenían un salón comunitario o una casa club. Una vez que determinó cuáles de dichos complejos de apartamentos tenían casa club, volvió a visitar dichos lugares. ¿Le permitirían los gerentes de los apartamentos llevar a cabo un evento para niños en las áreas comunes del complejo de apartamentos? Una y otra vez le cerraron las puertas, pero, enventualmente, dos complejos de apartamentos le dieron entrada al ministerio de niños de Fairbanks UMC.
 
Desde entonces, dos sábados al mes, Gallardo y otros voluntarios de la congregación hispano-parlante de Fairbanks UMC llevan a su iglesia a dónde viven los niños. Allí les enseñan historias de la Biblia, hacen manualidades y adoran a Dios. Y siempre, sin falta, le traen una merienda o alguna comida, a los niños.  
 
Cómo resultado de la fiel atención que el ministerio de niños de Fairbanks UMC le ha dado a este campo misionero, Dios ha abierto ya nuevas oportunidades de ministerio con esta comunidad. Muchos de los padres ya han estado de acuerdo en dejar que los voluntarios traigan a los niños a la iglesia durante el primer y tercer martes de cada mes para que participen en un servicio muy similar al que se hace en la casa club de los apartamentos.
 

Moviéndose hacia el Domingo
Cada vez que puede, Gallardo ahora le da a los niños la oportunidad de asistir a los servicios del domingo de Fairbanks UMC. Por falta de transporte adecuado, Gallardo, quien actualmente se encuentra esperando a su primer bebé, hace varios viajes redondos a los apartamentos para recoger y devolver a la mayor cantidad de niños posible. Ella sigue orando para que Dios le provea un vehículo de transporte más apropiado de modo que puedan llegar más niños a los servicios del domingo.
 
“Cuándo llegamos a Fairbanks, me di cuenta que los niños de la comunidad necesitaban algo” – dice Gallardo, “y yo creo que al alcanzar a esos niños, también pronto alcanzaremos a sus padres”