El Cielo en la Tierra



Bishop Scott Jones

4/17/2018


Estoy tratando de prepararme para el cielo. Tengo un largo camino por recorrer, pero me ayuda tener pistas sobre cómo será la vida eterna. Una de esas pistas aparece en el libro de Apocalipsis 7:9-10.  “Después de esto vi una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua, que era tan numerosa que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y delante del Cordero. Vestían túnicas blancas y tenían en sus manos ramas de palmeras. 10 Y gritaban con gran estruendo: «¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero!».”
 
En el cielo, habrá personas negras, marronas, blancas, rojas y de todos los colores también. Hablarán muchos idiomas diferentes y también representarán muchas culturas diferentes.
 
Me gustaría experimentar un anticipo del cielo en la tierra, y creo que nos acercamos a eso cuando encontramos diversidad étnica en nuestras iglesias. Cuando personas de diferentes orígenes étnicos alaban a Dios y adoran al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo juntos. Esto me hace sentir que me estoy preparando para lo que será el Reino de Dios.
 
Recientemente celebramos el 50 aniversario de la muerte del Dr. Martin Luther King, Jr. Fue un momento para recordar su sueño. Él dijo: "Tengo un sueño de que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales.’ "Tengo el sueño de que un día en las colinas rojas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos podrán sentarse juntos en la mesa de la hermandad… Tengo el sueño de que mis cuatro hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.”
 
En diversos discursos, sermones y escritos, el Dr. King enunció los más altos ideales de la fe cristiana y de América. Nos dio palabras para vivir, y es apropiado medir nuestra realidad actual a la luz de su sueño para nuestro país.
 
También estamos celebrando el 50 aniversario de la formación de la Iglesia Metodista Unida. Una parte importante de ese proceso fue la decisión de terminar con la segregación de iglesias, distritos, conferencias y jurisdicciones por raza. Tomamos la decisión correcta, y deberíamos medir nuestra realidad actual a la luz de nuestros mejores y más elevados ideales.
 
El racismo todavía existe en los Estados Unidos hoy, e incluso infecta parte de nuestra Iglesia Metodista Unida. Cuando confesamos nuestros pecados y establecemos nuestras agendas para el lugar donde Dios nos guiará, necesitamos volver a comprometernos a construir el tipo de iglesia y el tipo de nación que exhiba nuestros más altos y mejores valores. Cuando se trata de relaciones raciales, todavía tenemos un largo camino por recorrer antes de que podamos decir que hemos visto el Reino en la tierra como en el cielo.